Saúl González (1977)

Partícula elemental

Vos y yo,
nos traspasamos sin darnos cuenta.
Eternos como el vacío,
somos átomos de corolas desahuciadas
en páginas
donde no transcurrimos.
Los astros se sacrifican por nuestro nacimiento,
nos explotan en los ojos.
Cúmulos de civilizaciones perdidas,
insipientes, nonatas,
nos antecedieron,
prepararon el aire
en el que permitimos la nostalgia
donde sucedemos.
Honestos como nuestra amargura
masticamos los días,
cada uno más largo que el anterior,
con la fecha
de caducidad en la solapa.
Nos hemos preñado,
hay un pez en nuestro vientre,
y la verdad
ya no estorba.
Itinerantes, pequeños,
antepasados de nosotros mismos
los ríos nos pasan por la boca,
nuestra consciencia es un dolor agudo,
nos provoca frío,
la historia nos cae encima.
Vos y yo,
nos amortajamos con palabras,
nuestra partícula elemental,
nuestro deber de olvido,
nuestro pez
con el mar
detrás de sus ojos.

 

Blues

Hoy tengo la lengua
atada a mis piernas
como un grillete.
Quiero la fuerza de una mosca
para arrojarla a un río.

Subo una y otra vez
por la falda de la melancolía.
Cuando llego a su seno,
abrigo convexo,
menguo hasta convertirme en bebé
y me quedo dormido.

Hoy me cabe una catedral en el pecho,
sin santos ni curas.

 

Espacio inverso

Eché un vistazo
en el agujero de una pared.

Encontré palomas de cristal
piernas largas como cocoteros
accesos virtuales a atardeceres
dioses ordenados por tamaño
perros callejeros
poetas que revoloteaban en las bombillas
sortijas de enanas blancas
calvos placeres
sueños de hadas.

Encontré dos ojos
redondos insoportables
una sonrisa entumecida en el botón de una flor
mariposas estranguladas
versos de diccionario
cementerios de palabras
fronteras en el aire
archipiélagos, ripios, sospechas
presente y recuerdo
el pasado en el que fuimos un símbolo común
la posición precisa de lo semejante
el rostro intacto de la nada.

Eché un vistazo
en el agujero de una pared
y fui un nomo
en el orden perfecto
del azar.

 

Anotaciones finales

I.
La muerte es
un pasado crónico.
Noche que asciende.

Poetiza del destierro.
Verdad que cabe
en una tumba.

Aplaca el delirio.
Desangra la luz.

Siempre joven, segura,
como un cañón,
deniega sugerencias.

No se repite en el alba.
Nace
perpetuamente.

Presencia de zorzales
que en tardes negras
empaña los estanques.

Paradigma del olvido.

Lluvia que golpea.
Octubre
sobre el concreto.

II.
Atrás
pequeños baúles
bajo lugares oscuros
conservan
mi vieja respiración.

Imploro melancolía.
Un cadáver hermoso.
Una madre para mi exilio.

La desnudez
llega a los huesos.
Al inicio del tiempo.
Olvidé rostros,
la forma de los silencios,
pasillos que llevaban
a núcleos
de medusas invisibles.

No hay más.
A mi bóveda
vendrán a desahuciarme
los escarabajos,
el almizcle sobre la losa,
los parientes.

 

*

Saúl González (samago7@hotmail.com)  Nació en San José en 1977 y vivió su infancia en Barrio Santa Cruz de San Isidro de Heredia.  Se recibió como como Abogado y Notario Público en el año 2000.  Desde ese año se desempeña como abogado litigante y profesor universitario.  Escribe poesía de forma regular desde el año 1999, pero hasta el año 2013 participa en el Taller Laboratorio Tráfico de Influencias y en el año 2015 en el Taller de Poesía Antitaller-anti.  Algunos de sus poemas han sido publicados en revistas literarias y antologías, pero la mayor parte de su obra poética es inédita. Actualmente trabaja en la producción de su primer poemario.