Nathalie Cruz Mora (1987)

Re-sonancia

Esta zozobra es un estado de alegría límbica, de ligero sobresalto hacia el porvenir, la batería como banda sonora de este instante, un corazón de cristal que me pongo en la solapa; risa temerosa hacia el paso siguiente, casi caer, casi volar, meter cabeza en la hendija que abre paso a otro mundo, estaciones que se suceden rápidamente, sin pensar elijo el viento, y si no fuese el viento, sería el mar, o un volcán donde viven criaturas imposibles, el centro de la lava donde nada me quema.

 

Viento eléctrico

No hay otro sur que la amplitud del aire
aquel camino que se dirija hacia cadenas
será de otro.
El mar incontenible
destrucción expansiva en un intento.
Tabla a tabla
hacia el otro lado del precipicio:
un puente se desploma.
Practico volar
aunque algunos pájaros nunca sabrán
expandir sus alas.
Alzo la frente para buscar una aguja en el horizonte,
se ha vuelto costumbre herirme las pupilas
con la intensidad vocal de los relámpagos.
El ejercicio de partir es magro
y el silicio me aprieta la cavidad torácica.
Alguna vez el árbol que camina echará sus raíces,
y, solo entonces, podré quedarme.

 

Cataclismo

Lo peligroso se escondía en las escamas
en la pluma desprendida
salientes en lo liso del paisaje
que con su punta metálica rajaban la carcasa:
mostraban sus partes. 

Estaba en el viento
en el torbellino que nos saturó la garganta
y constipaba el pulmón, los alveolos.

Surgió del peñasco
y vertió sobre nosotros una nube de polvo
la mano se incineró
dinamitó el labio
explotó el sexo. 

Lo peligroso tenía varias caras
varios aguijones que se dejaban las tripas. 

No era el grito sobre el oído
ni el puñetazo que presionaba el esternón
lo peligroso era ser devorada por lo imposible:

avanzar en línea recta hacia el eje del mar
abastecer de piezas lo eterno
ser el leño que combustiona espontáneo
los 21 gramos de los muertos
permanecer en el muelle
y enjuagarse con gasolina la cara
luego acercarse a una hoguera tierna
y, por voluntad propia, ofrendar los ojos.

 

*

Nathalie Cruz Mora (Costa Rica, 1987). Ingeniera Biotecnóloga (ITCR), empresaria y gestora cultural. Dirigió el Festival La Poesía Vive (2015), como estudiante universitaria dirigió el Festival Rana Dorada (2008), actualmente desarrolla proyectos literarios, y apoya a diferentes artistas en sus proyectos individuales. Además, gesta proyectos el tema ambiental y pedagógico.
Ha participado de varios talleres poesía, actualmente frecuenta el Anti-Taller-Anti dirigido por Melvyn Aguilar y Cristian Marcelo, algunos de sus trabajos fueron publicados en el blog y en la Antología de este taller (2014-2015).
La mayoría de su obra poética permanece inédita.

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