Dos poemas de la década de los noventa

Al salir de Bogotá (David Maradiaga)*

Recordarás como un día de la más lejana niñez
el recorrido por aquellas enormes carreteras
y el minuto en que te despediste de ella
descubriendo que algo muy cerca del amor los había envuelto

De seguro había tardes anteriores
a aquella en que llegó el avión desde San José
y muchos señores vestidos de rojo
llevaban y traían equipajes
y los policías buscaban droga

Recordarás porque esos días constituyen
los sueños que en alguna vida llegarás a tener
Verás entonces sus ojos
y los bocadillos que comieron camino a Tenjo
sus relatos sobre el cariño y las carreras
en Bogotá
la noche de poesía y los enredos
antes de salir de madrugada
escuchando todavía la voz embriagada de las tres amigas
y ese bar donde leíste unos poemas
con la cara del hombre que nunca más pasará por ahí

Agradecerás muchas veces que ella te
haya regalado la luna
entre lo mucho que te dio
Su sonrisa empezada en el frío de una visita
a la casa de Bolívar
y unas ciruelas conseguidas al azar
entre el peligro de los delincuentes y la
profundidad de las conversaciones sobre la vida
que nos queda

El futuro nunca iba a ser como en las películas
no tenía el aspecto de aquel volkswagen
que daba la curva en una tarde de Kansas
Terminaba en tus ilusiones
Porque ahora sabes que no te llamas como siempre quisiste
tu nombre será aquel
con el que te despertó tu madre
cuando divisabas en el horizonte de las cobijas
a una mujer que te hacía señas desde alguna parte del mundo
Sabes que esa mujer es el sueño del futuro
una estancia de tu largo viaje
entre las estrellas

 

 

Volver a Amar (Mayra Jiménez)*

Volver a amar.
Volver a amar es caer de nuevo en el hastío
de amanecer sin él, atardecer sin él, anochecer.
Mirar las yerbas o una luz que cae sobre el mar
y no poder tocarlo.
¿Por qué pensar que ahora sea distinto
si siempre he de tener —como destino— la distancia?
Te veo entre muchachas platicando
tiendes tu mano y dices: cómo no. Sonriendo.
Pero no es ese mi lugar porque está disperso ahí
tu corazón entre palabras
o quién sabe entre qué cosas te pierdes como hombre.
Sola
me fumo un cigarrillo, me leo un poema,
repaso un periódico, segura
de que el recuerdo será mi más magnífica existencia.
Te veo venir, tomarme la cintura,
alborotarme el pelo
abrirme la camisa
(adolescente y sabio en el amor)
sin importarte de qué color mis ojos
la forma de la boca
y sin descubrir lo casi perfecto y frágil de mi sentimiento.
Sola
regreso a este cuarto y te escribo:
que no puedes admirar lo que no puedes entender.

 

*

David Maradiaga nació en Managua, Nicaragua, en 1968 y murió en San José, Costa Rica, en 1995. Vivió y estudió en Costa Rica donde obtuvo el grado de bibliotecólogo en la Universidad Nacional. Colaboró, formó parte o fundó múltiples talleres literarios, colectivos y revistas como La Torre de Babel, Hechos y Palabras, la revista Andrómeda y Octubre-Alfil 4. Fue miembro de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO) con la cual participó, entre muchas otras, en la campaña contra la Stone Forestal y su proyecto para instalar un astillero en el Golfo Dulce, y en contra de la PlacerDome y su proyecto de minería a cielo abierto en Las Crucitas. Aparte de publicaciones en revistas o compilaciones de poesía, como Dejen brillar al sol, Maradiaga murió inédito, sin publicar un volumen de sus poemas. De manera póstuma, el Ministerio de Cultura publicó una recopilación de sus obras titulada Música de animal lluvioso y otros poemas (1998). Dejó inéditos los siguientes poemarios: Noticias del fuego, Doble Sol, Recordaré estos días, Pasos en la madrugada y varios poemas sueltos. Desapareció en forma misteriosa el 14 de julio de 1995, y fue encontrado un mes después por sus amigos en la Morgue Judicial. David fue el cuarto activista ambiental en morir ese años tras enfrentarse a los proyectos forestales y mineros de grandes compañías en Costa Rica.

 

*

Mayra Jiménez es costarricense, licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Catedrática de la Universidad Nacional de Heredia, donde actualmente dirige la revista Imágenes del área de Extensión Universitaria.Sus primeros libros de poesía publicados aparecieron en Venezuela, país donde estudió, trabajó y escribió durante los años que vivió en ese país sureño. Allí publicó libros como “Tierra adentro”, “Los trabajos del sol”, “El libro de Volumnia” y “A propósito del padre”.En Costa Rica ha publicado: “Cuando poeta” ( Edit. Universidad Nacional, 1979) y “Me queda la palabra” ( Edit. Costa Rica, 1993) con el que se le otorgó, en 1994, el Premio Nacional ” Aquileo J. Echeverría”. Ahora, junto a la Editorial Costa Rica, Mayra Jiménez regresa al mundo de las letras con su poemario: “Que buena tu memoria”, que ya se encuentra a la venta en las principales librerías del país. Su poesía ha deambulado por varias revistas y periódicos de otros países como México, Brasil, Colombia,Nicaragua, Venezuela, Cuba,España, Estados Unidos, etc y en 1982 formó parte del jurado al Premio Casa de las Américas. Por último ha publicado varios libros en Nicaragua sobre su trabajo con jóvenes en el campo poético, los cuales han sido reeditados y traducidos a otros idiomas.

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