Danny Solano (1987)

Stendhal 

I Ginger

Ginger es el nombre del travesti que se acercó para preguntarme cómo estaba, la noche que vomitaba pedazos de hígado en una esquina de Los Ángeles

Beksinski le maquilló como Nefertiti
terciopelo que hipnotiza con su mirada
sube por  mi espalda
clava sus colmillos en el hipotálamo
-fría garúa que eriza los vellos del esqueleto-

–y en medio de aquella escena–
darse cuenta de que
en la caricia piadosa
de esa mirada pecadora
cabía la belleza de la noche.

Entender
que en la  oscuridad de unos párpados maquillados
no había iris sino nebulosa.

Colapsa el universo,
fábrica de soles
que dan calor a estas dos palmas
que tiemblan.

Helio compuesto por átomos de tristeza,
desechos de vino fosforescente
convertidos
en brillo atómico
redentor de la absurda fe.

II Delirios fáusticos

Llora acera
Llora por tus penas

Has visto la liberación de la humanidad
¡Haz de ver la re-creación!
Abrázame
Recíbeme entre tus grietas
que las brisas lleven los miedos.

Así poblaré el mundo nouménico con mi sola presencia.

Soy el todo y la nada
Cuásares yacen en mi palma
Los enigmas ya no son diamantes oscuros,
el Sinsentido, un talismán
que llevo en el pecho y arrojaré por un caño.

He de imponer mis manos sobre la luz y la oscuridad.
He de imponer las palabras a los solsticios para que versen sobre cómo se desbarata la naturaleza humana.

como                                   hojas

                                                                                          caen

hojas

                                            que

                                                                                                    caen

He de revelar estas flores de poró, para convertirlas en colibríes tulipanes que volarán sobre el corazón apunto de ocultarse, en el horizonte volátil del ser.

Vi que caían,
                                                                         caían,
como los hombres que llueven hacia el abismo fascinante.

Mientras Liszt se desquicia en los pentagramas retorcidos de imágenes destructoras.
Teclas demencia.
Violines desahuciados, guitarras distorsionadas que se contorsionan en edenes dantescos.

La obra está hecha
La suerte está echada
Yo, hombre mortal, rujo
que desafié el non plus ultra,
la línea roja.
Contemplen mi pasión

-Noctem
Noc tem
-Disculpe, ¿está bien?
-No. Váyase.

*

Danny Solano Gómez, periodista, ha participado en diferentes talleres literarios, integrante del Anti-Taller Anti, dirigido por Melvyn Aguilar y Cristian Marcelo desde 2014.

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